domingo, 9 de octubre de 2011

La impunidad que denota salir a pasear con papá

Hoy saqué a pasear a mi viejo, pero manejaba él asi que digamos que me saco él a mi.
Es bueno cada tanto ser la nena, el finde pasado, si fuera una furiosa bestia canibal como él, hubiera ligado varios choripanes en La Rural y alguna que otra birrita (?)

En marco de la pequeña tecnópolis que tiene cede en la ciudad por estos días (y si, no nos bancamos ser menos) tocó el choque urbano, unos lisos totales que hacen música con de todo, y Don Lamas y yo decidimos salir de la cueva un poco y salir a ver que onda la civilización.

El fin de semana que está por terminar fue infernal, con pequeños intervalos para dormir, para luego seguir ardiendo en las llamas de mi histeria demoníaca-hormonal-lógica, luego de estar pasada de todo, de trabajo, de estudio, de pelotudos... siento que fui Ricardo Iorio por una semana (ni siquiera por un día). El dato al márgen, como siempre, terminé llorandole mi discurso de forever alone a la última persona a la cual debería haberle llorado (FAIL) en fin, solo soy una chica (???????)

Salir con Lamas a ver una banda tan alternativa tuvo como en cada salida, su toque mágico: - ¨ahí esta Franco, querés que lo mate?¨ dijo entre risas, gozando un poco de lo idiota sentimental que soy yo, y de lo impune que es el en cuanto a su hija se trata. Decidimos perdonarle la vida (100% fan de ser la nena de papá por un día)

:)

terminado el reci, mientras intentábamos salir del embotellamiento, entre comentarios acerca de la banda y cosas por el estilo, empezó a recordar la anecdota de cuando vino el papa Juan Pablo II a Bahía, allá por el 87 (siempre empieza las historias con la frase ¨vos todavía no habías nacido¨, como dando por enterado que yo me perdí las mejores cosas del mundo). No se como terminamos hablando del papa, pero sin duda tenía mas sentido ir a ver a ese papa que al actual, hasta yo que soy la peor de las agnósticas, hubiera ido.. tal vez solo para ver si era tan chiquito como parecía, o para recibir alguna clase de super poder (perdón pero siempre le vi un parecido con el profesor X) en fin, después comparó lo que sintió cuando vio al papa, con lo que sintió cuando vio a Goyeneche, y ahí me cerro todo (de donde vengo, hacia donde voy, cosas por el estilo).

Mi padre se mueve entre los estados psicológicos y sentimentales con una soltura que asusta un poco, pero nunca deja de ser el ser más objetivo que conozco. No le conté de todas las cagadas que me mandé esta semana (la placa de sonido, la cocina casi quemada, el puterío con mi ex ex ex) ni de lo sola que me sentí hoy y lo que lloré por eso. No le conté nada porque él ya lo sabe todo, sabe que yo todavía me preocupo por cosas que exceden mi responsabilidad, entiende mejor que nadie el pánico de mandar a imprenta algo que tenga un error, y comprende que todo lo que lloro tiene una base teórica sustentable, pero también muchos muchos muchos efectos especiales.

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